domingo, 21 de diciembre de 2008

La Función de las Universidades en el Desarrollo Social

En aquella hora de la inteligencia mexicana, Vasconcelos exclamó “quiero el derroche de las ideas, porque la idea solo en el derroche prospera.”
Con estas palabras definía la función de la universidad un hombre excepcional que transformó el destino de la educación en México, y que creía que la educación superior es el arma contra la pobreza y la ignorancia.
Hoy las instituciones universitarias no están aisladas del desarrollo social, si no que están hondamente arraigadas en él, unidas a las demás instituciones sociales estrechamente, y obligadas por su esencia misma a revertir sobre la sociedad entera el fruto íntegro de su trabajo.
Al comenzar el siglo XXI la función de las universidades es la de enseñar, aprender, investigar, y formarse en el conocimiento de las generalidades de la cultura para desempeñar un papel protagónico en las actividades económica - política y social formando los cuadros que dirijan al país en el marco de un mundo globalizado y terriblemente competitivo.
En el cumplimiento de estos objetivos se consolida el estado mexicano y por ende se fortalece nuestra nación ya que ambos conceptos son indisolubles.
Al respecto Alfonso Reyes, en su ensayo Nación y Universidad, citica a quienes creen que el concepto de universalismo en el que se fundamente la universidad se contrapone al concepto de nación y precisa que a nadie se oculta que una universidad es, por su nombre, por su definición, por su oficio, algo universal aunque no extranjero: la ciencia no puede tener patria.
México, en la actualidad enfrenta numerosos retos, porque además del neoliberalismo voraz que acecha desde el exterior, tenemos que soportar la crisis interna, en un contexto donde el desempleo, la miseria y la delincuencia organizada amenazan el estado de derecho.
Las universidades sufren el impacto de esta crisis, pero es precisamente en ellas donde toman fuerza las ideas de un cambio en todas las esferas, y donde se acrecienta la conciencia del ser nacional, es decir la certeza de que México es más que un país; de que México es una Nación.
Por ello para los universitarios debe ser una meta integrarse al desarrollo social y luchar a favor de los intereses del pueblo.
Y es necesario decir que el verdadero pueblo mexicano no es la aristocracia ni la plebe, porque ambas carecen de conciencia patria… Tampoco es pueblo la elite intelectual que desprecia cuanto forma el ambiente que la rodea, ni es pueblo, quien despoja a las masas de su tierra, de su pan y las mantiene en la ignorancia o el engaño.
El verdadero pueblo mexicano, exaltado históricamente por el Ateneo de la juventud de los Alfonso Reyes, de los Enríquez Hureña, de los Antonio Caso, etc.… Es aquel que sufrido y esforzado lleva sobre sus espaldas el sustento de la nación sin más patrimonio que el trabajo honrado y esforzado, y que es paciente constructor de una democracia que intenta dejar la juventud, para vivir las experiencias de la plena madurez.
Si el siglo XX, vió el surgimiento de la Universidad Nacional Autónoma de México, y con ella la explosión intelectual que forjo los cimientos de nuestra nación, el siglo XXI, es el siglo que es testigo del constante crecimiento de múltiples universidades, que no obstante, se mantienen unidas en el deseo de ser las forjadoras de las mentes que sustentaran al México del futuro.
La memoria histórica es el signo de la conciencia nacional que no olvida a Don Justo Sierra, el “Maestro de América”; que no olvida a Lombardo Toledano o a Gómez Morín, que no olvida a los estudiantes del 68 que cayeron jóvenes en la plaza de las tres culturas, para levantarse gigantes en el pedestal de la gloria.
Esa memoria histórica nos hace renovar el espíritu universitario, que en palabras de Don José Vasconcelos, adquiere dimensiones extraordinarias:

“Por mi raza hablara el espíritu”.

José Luis Ortíz Pérez

miércoles, 3 de diciembre de 2008

La vigencia del marxismo.

Después de la caída del Muro de Berlín, y especialmente con la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas el 8 de diciembre de 1991 se extendió a nivel mundial la idea de la ineficiencia del marxismo. Hoy a casi diecisiete años de esos acontecimientos el marxismo levanta la cara y según palabras de su principal ideólogo, Karl Marx, podríamos decir que "El fantasma del comunismo recorre el mundo".
La caída de la URSS a significado para los verdaderos marxistas solamente la caída de un sistema burocrático que caería por su propio peso. En este contexto la contraofensiva ideológica, que no es mas que eso, se a enfocado en argumentar la caída del "socialismo real" como la caída del marxismo sin adentrarse, quizá por miedo, a la verdadera interpretación marxista de los acontecimientos. Un ejemplo de esto es Francis Fukuyama, un autor quizá hoy desconocido, pero que en 1992 escribió un libro titulado "El fin de la historia y el último hombre" donde supuestamente explica que el fin de la lucha ideológica entre liberalismo y comunismo, que se encontraba ya desacreditado, significaba la vida perpetua del capitalismo donde este se volvería a la larga un sistema capaz de resolver sus propias contradicciones por lo cuál el capitalismo seria perpetuo. Lamentablemente ese discurso el día de hoy simplemente seria ridículo, especialmente en el contexto de la crisis mundial.
León Trotsky en un articulo llamado "Qué es el marxismo" explica en que consiste la vigencia o no de la teoría marxista diciendo "Las cuestiones de la competencia, de la concentración de la riqueza y del monopolio llevan naturalmente a la cuestión de si en nuestra época la teoría económica de Marx no tiene mas que un simple interés histórico -como, por ejemplo, la teoría de Adam Smith- o si sigue teniendo verdadera importancia. El criterio para responder a esta pregunta es simple: si la teoría estima correctamente el curso de la evolución y preve el futuro mejor que otras teorías, sigue siendo la teoría más adelantada de nuestra época, aunque tenga ya muchos años de edad."
Marx a diferencia de los anarquistas, veía al capitalismo como una etapa necesaria del desarrollo de la sociedad, pero a su vez, a diferencia de los liberales, observaba la caducidad de los sistemas económico-sociales como parte natural del desarrollo social. Por ello es que Marx se enfoca en el estudio de la sociedad capitalista y solo a esta, y si bien es cierto que el contexto histórico a cambiado por ejemplo el desarrollo de las telecomunicaciones, en esencia sigue siendo la misma sociedad descrita por Marx, ni mas ni menos que el capitalismo. Algunos quizá pretendan descalificar lo anterior argumentando a su favor con el desarrollo tecnológico, pero Marx explica que " El desarrollo tecnológico no es mas que la búsqueda de nuevos mercados". Es decir que cuando nadie ofrece celulares, por ejemplo, y tu desarrollas dicha tecnología evidentemente tendrás un mercado nuevo donde tu propia capacidad productiva será tu única competencia.
Otro de los grandes conflictos que han desacreditado al marxismo en una época mas actual es el sin fin de interpretaciones que se tienen sobre el mismo por citar algunas de ellas podemos mencionar al marxismo latino americano, el euro comunismo, el neo marxismo, el marxianismo, entre un mar de interpretaciones. Claro esta todas estas interpretaciones surgen a partir por un lado de los conflictos surgidos dentro de las propias internacionales, de la primera a la cuarta, y fuera de ellas. Incluso podemos hablar de semi-interpretaciones del marxismo como la social democracia. Pero la diferencia entre estos radica esencialmente en lo que yo llamo el material inflamable del marxismo. Con esto me refiero a que todas estas interpretaciones toman o dejan de lado al conjunto del pensamiento marxista como si pudiéramos hablar de un abecedario sin la A. El pensamiento marxista es un conjunto de puntos, que si bien son dialécticos y se aplican de diversos modos a los contextos específicos, no podemos esperar entender el marxismo de Marx sin contemplarlos a todos. Quien se encargo de explicar los componentes del marxismo de mejor forma fue Lenin, quien entendía que el marxismo se compone de tres cosas: el materialismo dialéctico, el materialismo histórico y la teoría del valor-trabajo. Estos no son más que la filosofía (el materialismo dialéctico) su aplicación a la historia (materialismo histórico) y la concepción económica (la teoría del valor-trabajo). Aunado a ello la eliminación de las conclusiones a las que llega el propio Marx como la necesidad de las revoluciones para las transformaciones sociales (el material inflamable) o la dictadura revolucionaria del proletariado como clase social, no como un individuó, es donde radica la diferencia entre las interpretaciones. De esto parte la diferencia en los medios bajo los cuales se desarrollan las ideas políticas del marxismo, por ejemplo el marxismo latino americano, por sus propias experiencias, a sacado la conclusión de que la revolución solo puede llevarse mediante la guerra de guerrillas, mientras la socialdemocracia y el euro comunismo consideran el cambio de forma parlamentaria y bajo una serie de reformas, que según creen, llevaran algún día al socialismo.
No puedo mas que recomendar al lector se adentre a la teoría marxista reconociendo la no como un ente homogéneo sino como un ente dialéctico, que "evoluciona", pero que a su vez dentro de el se encuentran posturas contradictorias como el estalinismo y el trotskismo, pero que solo bajo su estudio detallado sabremos si es o no caduco para el día de hoy, de lo contrario habria pasado a la historia como el propio Fukuyama.
Mauro Espínola.

martes, 2 de diciembre de 2008

LA TOLERANCIA DE IDEAS; LA SOLUCIÓN A LOS PROBLEMAS POLÍTICOS NACIONALES

Antes de comenzar con la idea central de este pequeño artículo, me permitiré recordar la finalidad de la creación de este blog que consiste en lo siguiente. La juventud universitaria se encuentra en una época en la que la pluralidad de ideas así como la tolerancia de las mismas, son fundamentales para la creación de un nuevo paradigma del vocablo política (cochinero como lo mencionó un colega en su artículo). La finalidad de este blog radica en demostrar que la juventud si creé en algo, creé en México y creé en su preparación académica para que esta última sea el trampolín que contribuya al cambio en México. Los colegas que aquí escribimos y que utilizamos este medio para difundir nuestras ideas, opiniones y/o análisis no pretendemos ofender a persona alguna, ni obligar a cambiar de opinión a los lectores. Nuestra única intención es demostrar que el cambio y mejora en México está en nuestras manos, en las manos de cada uno de los que conformamos el Estado Mexicano y que necesitamos cambiar, lo vamos a cambiar.

Si bien es cierto, las nuevas generaciones estudiosas de la política tienen un interés por cambiar la realidad de México pero ésta no se logrará a base de buenas intenciones ni a través de discursos llenos de frases eufémicas o paroxismos que excitan a la masa, sino teniendo una estructura forjada con buenos argumentos y que den una solución a la demanda de la sociedad. Lo anterior, se logrará cuando nosotros entendamos, aceptemos y practiquemos el concepto –tolerancia- en la vida cotidiana.

En México la palabra tolerancia significa todo, menos eso. Tolerancia no solamente consiste en vociferar “yo respeto tu opinión” o “no importa que seas…”. La TOLERANCIA según su posible raíz latina viene del verbo tolerare que significa soportar, aguantar. El paradigma de tolerancia que la sociedad acepta o conoce es “la tolerancia es aceptar las ideas, la ideología, las preferencias o los gustos de los demás miembros de nuestra comunidad o sociedad”. Ahora bien, cuando escuchamos hablar a cualquier representante de la sociedad dando un discurso o alguna conferencia solemos pensar “este fulano, no sabe lo que dice” o “esta loco este ca…ballero”. Allí comienza nuestro problema. Generalmente creemos que si alguien no piensa como yo, esta mal o es un traidor (cualquier parecido con algún ex-candidato a la presidencia de 2006, es una coincidencia). No. Lo anterior es una falacia. Si queremos lograr algo tenemos que tolerar las ideas y las propuestas que emiten otras personas. En vez de negarnos a propuestas que no van con nuestra ideología, podríamos abstraer lo que nos parezca pertinente o sugerirle a esa persona algún cambio que creamos que mejorará su propuesta.

Es cierto que no es tan fácil y común que nos pongamos de acuerdo, pero si lográramos aceptar que nos equivocamos y utilizar las ideas de otras personas en nuestros proyectos, seguramente lograremos beneficiar a muchas más personas de esta forma, o por lo menos beneficiaríamos a más individuos que si no incluyéramos a nadie en nuestro proyecto.

Es por eso que los países del centro han logrado el progreso; independientemente de sus teorías económicas liberales, o de su ideología conservadora. Es tiempo de que dejemos a un lado la intolerancia, dejar a un lado la enemistad hacia el socialismo (Marxismo, Trotskismo, leninismo, etc.) o hacia el capitalismo y todas las teorías afines a él. Debemos tomar lo mejor de cada ideología, de cada modelo y sobre todo de cada persona para lograr la nueva construcción de esta sociedad. Hasta ahora no he conocido a persona alguna que se niegue al bien común y al bienestar de la sociedad. La mayoría de nuestros representantes buscan ese fin y cada individuo busca su bien, su felicidad. Pero esta no se logrará a base del esfuerzo individual sino a través de la conciliación y la tolerancia.

Cuando aprendamos a tolerar, las ideas y las ideologías diferentes a la nuestra, tendremos la sociedad que tanto anhelamos, en donde el bien común sea la prioridad de nuestros representantes y, por ende, la felicidad social.

POR
Diego Edgar Pérez Flores